Cómo limitar o descartar a las personas tóxicas
Limitarse o distanciarse de las personas tóxicas no es tan obvio como parece, porque muy muchas veces son personas que amamos. Es importante aprender a reconocer las conductas tóxicas, para poner en marcha estrategias defensivas que nos ayuden a no sucumbir a la pesadez de estas actitudes. Veamos más de cerca algunos de ellos.
Empatía cognitiva y emociones
Conocer a una persona negativa, manipuladora o victimista probablemente te traerá mucho estrés y confusión: necesitarás una buena dosis de inteligencia emocional y empatía cognitiva para afrontarlo. En este sentido, será importante poder gestionar lo mejor posible tus emociones y no involucrarte demasiado, para no volver a caer en los patrones que la persona tóxica está poniendo en marcha. Por eso también hablamos de empatía cognitiva: como método para comprender los mecanismos que subyacen al razonamiento de la persona que tenemos delante, sin dejarnos llevar por las emociones, para entender qué está pasando y cuáles son las dinámicas y motivaciones que desencadenan la negatividad en esa persona.
Asertividad
Las personas negativas siempre intentan complicar las cosas, discutir y manipular la realidad, provocando al interlocutor para atraer su atención. Es importante no ceder a las provocaciones ni hacer como si nada estuviera pasando, incluso cambiando el tema de la conversación. De esta manera demostraremos que lo que para ella es una profunda ofensa o un problema, para nosotros no es importante, tanto que lo minimizamos o lo ignoramos, volviendo la conversación a un nivel más racional y tranquilo.
No te involucres
Como se mencionó anteriormente, es importante no involucrarse en actitudes negativas, que pueden ser contagiosas. No caigas en la trampa de las provocaciones de la persona tóxica que intentará resaltar todos tus defectos para hacer caer tu autoestima. Por el contrario, intenta convencerte de tus ideas y no respondas con insultos. Generalmente el que ataca es el primero que tiene problemas. No te dejes atrapar por el vórtice de la culpa, sino intenta explicarle a la persona victimista o pesimista cómo son realmente las cosas, haciéndole entender que no es el mundo el que está en su contra, sino sus acciones las que moldean la realidad y que en cualquier caso tú no tienes la culpa de lo que le ocurre.
Soluciones, no problemas
En la dinámica relacional, intente cambiar el foco de la conversación hacia las soluciones, no hacia los problemas. Las personas tóxicas tienden a enmarcar los problemas y revolcarse en ellos. Una buena defensa es proponer soluciones, en lugar de centrarse sólo en los aspectos negativos de la vida.
Establecer límites
Establecer tus propios límites es importante para evitar sentirte abrumado. Por ejemplo, si la persona no te escucha, pídele que respete el diálogo y te escuche hasta el final. Aprende a decir no a situaciones o relaciones que no quieres mantener porque te hacen daño. No todas las personas tienen que ser parte de nuestras vidas.
Sé compasivo
Aunque las personas tóxicas son negativas y una carga, muchas veces son así porque están pasando por un mal momento o porque se sienten débiles y vulnerables. Ante su agresividad, es útil pasarla por alto y tratar de comprenderlos. Esto no significa dejarnos absorber por sus demonios, sino tratar de explicarles qué están haciendo y por qué, y que no nos están respetando. Si no lo entienden, distanciar a estas personas podría ser la solución, pero en muchos casos, cuando están afectados cerca de nosotros, no es posible. Por eso es importante intentar comunicar, quizá incluso recomendar un camino terapéutico.